2002 – La concepción científica del mundo: el Círculo de Viena

Título de artículo: La concepción científica del mundo: el Círculo de Viena

Autor: Hans Hahn, Otto Neurath, Rudolf Carnap

Revista: Redes, Vol. 9, N°18, pp.103-149

Editorial: Universidad Nacional de Quilmes

Fecha de edición: 2002

Encuadernación: Rústica

Traducción: Pablo Lorenzano

 

Reseña:

El procedimiento retórico generalizado de caracterizar la posición filosófica o científica propia en oposición a muñecos de paja construidos sólo para ser fácilmente destruidos, fue en detrimento de la comprensión de la posición, o mejor dicho, del sumamente heterogéneo conjunto de posiciones, aunadas bajo el rótulo de “positivismo lógico”. Conocemos a los positivistas lógicos a través de las exposiciones de autores que muchas veces los consideran, lisa y llanamente, sus enemigos.
Redes – revista de estudios sobre la ciencia y la tecnología, que como se indica en la misma revista, deja de incorporar artículos acerca de la ciencia y la tecnológica desde un enfoque exclusivamente social, para incorporar todo tipo de estudios metacientíficos (filosóficos, psicológicos, históricos, etc.), incluye en su número 18 una traducción directamente del alemán de La concepción científica del mundo: el Círculo de Viena, escrito y publicado colectivamente por los miembros del Círculo de Viena, representantes paradigmáticos del positivismo lógico.
Como se cuenta en su prefacio, el texto en cuestión fue escrito para ser entregado a Moritz Schlick en muestra de gratitud por su decisión de rechazar una “tentadora designación en Bonn” y quedarse en Viena para seguir adelante con el circulo organizado a su alrededor.
El texto fue escrito con la intención de ser presentado ante un público no especializado. No se trata de un artículo filosófico sino más bien de un manifiesto de los principios que caracterizarían a la concepción científica del mundo en general, y al Círculo de Viena en particular. Por este motivo, ésta no es una buena exposición de los resultados obtenidos en la aplicación de sus métodos, pero sí de la visión que ellos mismos tenían de su propia filosofía. Se pueden encontrar claramente expresadas sus influencias, el tipo de movimiento general antimetafísico en el que enmarcaban sus investigaciones, su concepción de la filosofía, los tipos de problemas a los que se dedicaban, etc.
El texto ofrece además una extensísima bibliografía comentada dividida entre las publicaciones de los participantes del Círculo (Carnap, Schlick, Neurath, Gödel, etc.), publicaciones de autores cercanos al Círculo (Ramsey, Reichenbach, etc.) y publicaciones de los que consideraban líderes de la concepción científica del mundo (Einstein, Russell y Wittgenstein).
En cuanto a la deformación sufrida en la divulgación de las ideas de los miembros del Círculo de Viena comentada al comienzo, si bien el manifiesto no es una buena exposición de la evolución del pensamiento de cada uno de los miembros del Círculo, queda devastadoramente clara una característica del grupo generalmente olvidada: su socialismo, según el texto, aceptado por todos e impulsado por algunos (cabe aclarar que el manifiesto, dicen historiadores de la filosofía de la ciencia, estaría escrito con una influencia mayor de lo conocido como el ala izquierda del Círculo, y que no todos acordarían con su contenido socialista). El acuerdo entre los miembros no se agotaba en cuestiones metodológicas y filosóficas (el acuerdo en tesis sustantivas particulares no era demasiado frecuente, en contradicción con la homogeneidad con que generalmente se presentan sus puntos de vista). “También se reconoce un acuerdo notable en cuestiones de la vida”. La concepción científica del mundo tendría conexiones internas con los esfuerzos hacia una nueva organización de las relaciones económicas y sociales. Muchas de sus búsquedas teóricas no se podían separar de este tipo de preocupaciones políticas. Por ejemplo, la búsqueda de una ciencia unificada en Neurath estaba relacionada fundamentalmente con la posibilidad de un lenguaje común que permitiera la comunicación entre científicos de todas las ramas, y entre científicos y sociedad. El factor político que los impulsaba, menguaría en el exilio que sufrieron muchos de ellos en EEUU, por esas épocas, hostil a los ideales socialistas.

Acceso al artículo reseñado

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